Sexo: ¿comodidad ante todo?

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En cada encuesta hecha sobre aquellas cosas que nos parecen menos sexys a la hora de irnos a la cama con alguien, no puede faltar el sexo con calcetines y lo matapasiones que esa costumbre nos resulta a la mayoría.

Se trata de un detalle que no deja indiferente a nadie, a algunos puede no importarles, pero hay un gran porcentaje al que sí le importa y muchísimo, y no los culpo, el sexo tiene mucho de estética, sobre todo en los primeros encuentros.
Es perfectamente razonable que si llevamos poco tiempo acostándonos con alguien –y más aún si es la primera vez-, queramos cuidar todos los detalles para vernos y sentirnos más sexys y deseables para la otra persona y, por supuesto, nos gustaría recibir la misma preocupación por parte de él –o ella, según sea el caso-. La situación cambia si tenemos una relación estable y el sexo es una actividad cotidiana en nuestro diario vivir, aquí la confianza y el amor verdadero nos permiten ciertas libertades en pos de la comodidad, pero, ¿por qué es tan importante estar cómodos durante el sexo?

La respuesta nos la da el diario El Mundo, según señala, un reciente estudio llevado a cabo en Holanda demostró que la comodidad de nuestro cuerpo está directamente relacionada con la satisfacción sexual. Para tener una relación sexual de mejor calidad es imprescindible mantener la temperatura del cuerpo, de lo contrario el placer se retarda y es más difícil conseguir un orgasmo. Una de las máximas del sexo tántrico explica que el calor del cuerpo, especialmente en la zona de las piernas y los glúteos es perfecto para que la energía de la unión sexual fluya mejor y el resultado sea un placer más intenso y prolongado. Mientras más adecuada sea la temperatura del núcleo del placer sexual –la pareja y el ambiente que rodea los cuerpos- más expedito será el camino hacia el éxtasis del orgasmo, específicamente un 30% más fácil –según los resultados obtenidos por el estudio holandés-.

Sentirnos cómodos y a gusto es fundamental para que nuestras relaciones sean verdaderamente placenteras, aunque las encuestas digan lo contrario, todos los gustos son personales y lo que puede o no parecernos sexy también. Así que ya no hay excusas para no disfrutar del buen sexo en los fríos días de invierno, con o sin calcetines.