5 mitos acerca de la falta de deseo en los hombres

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En lo relativo al sexo existe un montón de mitos que se transmiten de boca en boca y son motivados en gran medida por la televisión, la publicidad y la industria del porno. Muchos de estos mitos tienen relación con las causas que ocasionan el bajo deseo sexual en los hombres que, contrario a lo que se cree, es más común y normal de lo que suele decirse.

Estos son 5 de los mitos más comunes que explican el bajo deseo sexual masculino:




El bajo deseo sexual se soluciona aumentando los niveles de testosterona

Actualmente abundan las teorías que señalan que el alto deseo sexual masculino está asociado a altos niveles de testosterona y que precisamente esta hormona sería el remedio natural más recomendado para tratar los problemas de bajo deseo sexual en ellos. Sin embargo, los verdaderos efectos que se asocian a la acción de la testosterona son equivalentes e incluso inferiores a los efectos que se obtendrían de manera natural al hacer otro tipo de cambios en el individuo como la pérdida de peso, la tonificación de los músculos y la abstinencia al alcohol y las drogas, grandes enemigos de la producción de testosterona.

Las hormonas pueden ayudar desde el punto de vista físico, pero es imposible que lo hagan si los problemas sexuales tienen un génesis psicológico.

La pérdida de deseo solo afecta a los hombres mayores

Probablemente este sea uno de los peores mitos existentes. No existe ninguna relación entre la edad de los hombres y sus niveles de deseo sexual, a excepción de la infancia, por supuesto, en donde los caracteres sexuales primarios y secundarios no han logrado aún su desarrollo. Lo que si tiene relación con el aumento o la disminución en el apetito sexual son los factores psicológicos que influyen al individuo, es por esto que normalmente el deseo sexual se manifiesta con mayor ímpetu durante la juventud, porque los factores psicológicos, emocionales, ambientales y el estado de salud lo hacen más propicio.

Todos los hombres siempre están dispuestos al sexo

Este es otro de los mitos que es necesario erradicar. Tanto hombres como mujeres en algún momento manifestaran mayor o menor grado de deseo y, así mismo, una mejor, peor o nula disposición al sexo. Esto es total y absolutamente normal. El sexo, como todas las actividades de la vida, depende del contexto y las circunstancias en las que se enmarca, en su práctica influyen toda clase de factores externos e internos como la salud física, emocional y psicológica, además es una actividad que a menudo depende de dos y de la relación afectiva entre ellos.

Cuando el deseo sexual en la pareja disminuye lo más probable es que sean otros los factores que están fallando y el comportamiento en la cama es solo un efecto colateral de estos.

Si él tiene bajo deseo debe estar enojado

Aunque tiene algo de verdad, no es una verdad que se aplique en todos los casos ni en todos los momentos. El clima de la relación influye directamente en la naturaleza de las relaciones en la cama, pero asociar siempre la indisposición al sexo con el mal humor es un error del tamaño de una casa. Hay otro tipo de emociones que también influyen en el desempeño sexual, como la preocupación, el estrés, la depresión o simplemente el cansancio físico.

El alcohol mejora el deseo sexual

Lo cierto es que un poco de alcohol puede soltar las inhibiciones y hacer que el sexo sea entretenido, loco e incluso salvaje. Sin embargo, el alcohol tiene un efecto depresor en el organismo, es decir, el momento de euforia solo dura unos minutos, luego viene el descenso en la curva de emociones que tiene como consecuencia la perdida de interés sexual, desconcentración y una disminución de la potencia sexual. El alcohol adormece las funciones cerebrales y el deseo sexual nace y tiene su centro de operaciones precisamente en el cerebro.

Ahora que ya conoces los mitos más populares acerca de la baja en el apetito sexual masculino no solo sabes algo que la mayoría de las personas ignora, sino que tienes, además, la puerta abierta a las soluciones si es que es un problema que te está afectando directamente a ti o a tu pareja.