Hotel Bajío, Relato de Lady Motel

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Esta reseña es escrita por Lady Motel, puedes seguirla en su perfil de twitter: @ladymotel.

Hace tiempo conocí a un arquitecto, muy listo y lindo, era como un oso enorme de esos abrazables y cogibles. El hombre era como la mayoría de los arquitectos, reservado, pero con mirada pervertida. Por eso desde que lo conocí pensé que era de esos pocos hombres que me gusta para llevarlo por una nieve y luego a…

Me había invitado a tomar té o café pero terminó tomándome a mí. Hablamos un poco durante la cena de cómo debía ser un hombre en la cama… era para calentar el boyler poco a poco antes de meterme a bañar.

Al subirnos a su auto, el cual por cierto tengo que reconocer que estaba limpio y con un toque de hombre ordenado que hasta me quedé un poco sacada de onda.

Después de mirar rápidamente el auto, nos quedamos mirando y me dijo:

-A dónde quieres ir?

-Donde tu quieras- conteste tocando más allá de la palanca

Mi mirada bajó: esa misma mirada que muchos consideran que es de acosadora.

Encendió el auto y fuimos a un hotel pequeño sobre la calle de Bajío cerca de Baja California. El hotel era bastante “sencillo”, como mi madre diría, pero que más puede uno pedir por 270 pesos.

Una cama King en el centro de la habitación que incitaba a desordenarla. El hombre al que llamaré Real arquitecto, porque para la arquitectura era bien fresa, media más de 1.80 m de altura- bueno fuera que de otra cosa- y pesaba como 95 kilos.

Esa misma cara de fresa casi me hizo pensar que iba a ser un total fracaso, pero ohhh, sorpresas te da la vida!

Antes de iniciar cualquier cosa, inspeccioné la habitación para ver que todo estuviera limpio: así lo fue.

El hombre sabía tocar y a una mujer, sus manos delicadas me recorrían el cuerpo como si hiciera una maqueta con el mayor cuidado posible. Los dedos eran gruesos pero sin lastimar me estimulaba.

Lo recompensé con unos besos en su miembro, al fin es mi parte favorita del sexo.

Siempre he pensando que uno debe dar tantas lamidas como fue posible para tener a un hombre contento, porque de ello dependerá que tan contenta me ponga.

El único defecto de mi real arqui era ponerse un poco rudo para determinar las posiciones que quería. En una me cargó y sin querer me salí de la posición de confort, a lo cual me puso una cara de TE VOY A NALGUEAR. Mis “desobediencias” llevaron recurrir a este recurso.

Pero al fin, la niña es chillona y le dan nalgadas¡¡ Que rico, las nalgadas es algo que me excita porque tienen algo especial, pero las mordidas no!

El hombre empezó a morderme y no leve, eran mordidas de esas que generan moretones.

-No muerdas¡¡¡¡¡¡, ¿Por qué muerdes? – dije al sentir la última mordida cerca de mi tobillo

Perdón es que andaba emocionado– contestó con carita picara

Luego pienso que el sexo es como cuando uno iba en la escuela, un palito bien hecho es mejor que muchos mal hechos. Esta vez fueron 2, pero que sabrosos, insuperables.

Y tu qué tal los haces?